Ideas clave
- Por qué la capacidad de adaptación climática importa más que nunca. La diferencia entre abordar las causas del cambio climático y prepararse para sus efectos ha adquirido mayor importancia para el desarrollo mundial.
- La vulnerabilidad climática de Nepal: un estudio de caso sobre adaptación al clima. Nepal muestra por qué los países en desarrollo necesitan adaptarse al cambio climático desde ya.
- Los pilares de la capacidad de adaptación climática. Fortalecer la capacidad de adaptación climática requiere un enfoque bien estructurado, basado en elementos fundamentales que actúan conjuntamente para construir resiliencia.
- Obstáculos para ampliar la capacidad de adaptación en los países en desarrollo. La adaptación climática se enfrenta a grandes obstáculos en los países en desarrollo, aunque ahora se reconozca su importancia.
- Cómo fortalecer la capacidad de adaptación para una resiliencia a largo plazo. El éxito de la adaptación climática depende de desarrollar capacidades y sistemas locales duraderos.
El mundo se enfrenta a un enorme desafío en materia de resiliencia climática. Los países en desarrollo necesitan entre 10 y 18 veces más financiación para la adaptación climática de la que pueden aportar las fuentes públicas. La Tierra se ha calentado alrededor de 1,1 °C desde el siglo XIX. Esta brecha entre lo que los países necesitan y lo que pueden hacer no deja de ampliarse. Los modelos climáticos dibujan un panorama sombrío: si no se adoptan ahora las medidas más importantes, las temperaturas mundiales podrían aumentar entre 2,5 y 2,9 °C por encima de los niveles preindustriales en este siglo.
El dinero no es el mayor problema. La adaptación climática necesita algo más que fondos. Los países deben saber cómo prepararse y ajustarse a los efectos climáticos actuales y futuros. Necesitan conocimientos institucionales sólidos y la capacidad de hacer realidad los cambios. Los países en desarrollo suelen sufrir más el cambio climático: sus cosechas se pierden, carecen de agua y sus infraestructuras sufren daños cuando cambian los patrones de lluvia y se producen fenómenos meteorológicos extremos. Por eso el fortalecimiento de capacidades se ha vuelto crucial. Los países y las comunidades necesitan los conocimientos y las competencias para adaptarse con eficacia.
Este artículo explica cómo la capacidad de adaptación se ha convertido en la nueva moneda del desarrollo. Nepal es un ejemplo perfecto de vulnerabilidad climática. También analiza qué hace que la capacidad de adaptación funcione, qué impide que crezca y formas prácticas de construir resiliencia. El desarrollo de competencias locales, la planificación climáticamente inteligente y la participación comunitaria son los cimientos de este enfoque.
Por qué la capacidad de adaptación climática importa más que nunca
La diferencia entre abordar las causas del cambio climático y prepararse para sus efectos ha adquirido mayor importancia para el desarrollo mundial. Toda la comunidad internacional coincide ahora en que ambos enfoques deben funcionar conjuntamente para lograr una verdadera resiliencia climática.
Adaptación climática frente a mitigación climática
La mitigación del cambio climático y la adaptación al clima son dos formas distintas pero complementarias de abordar la crisis climática. La mitigación reduce las emisiones de gases de efecto invernadero y facilita el paso a fuentes de energía limpia para evitar que el cambio climático se agrave. La adaptación ayuda a las comunidades a ajustar sus comportamientos, sistemas y modos de vida para protegerse de los efectos climáticos que ya se están produciendo.
La mitigación aborda las causas profundas, mientras que la adaptación prepara a las sociedades para cambios inevitables. Ambos enfoques dependen cada vez más el uno del otro: menos emisiones hoy significan una adaptación más fácil mañana. Aun así, la adaptación sigue siendo vital, porque los esfuerzos de mitigación tardarán décadas en frenar el aumento de las temperaturas.
Un experto en clima señala que las soluciones de adaptación varían mucho según el lugar e implican numerosas disyuntivas. Las comunidades necesitan defensas contra las inundaciones, infraestructuras más sólidas capaces de soportar fenómenos meteorológicos extremos, ayuda frente a los riesgos de la subida del nivel del mar y una mejor gestión de los recursos naturales.
Por qué la capacidad de adaptación climática es ahora el cuello de botella, y no solo la financiación
El dinero importa, pero la capacidad limitada se ha convertido en el mayor obstáculo para la acción de adaptación y mitigación climáticas. Las cifras lo dicen todo: 113 de 169 países en desarrollo comunicaron a la CMNUCC que necesitan fortalecimiento de capacidades para aplicar sus planes. Estos países quieren actuar, pero carecen de los conocimientos institucionales necesarios para ejecutar bien los planes de adaptación.
Los programas de fortalecimiento de capacidades recibieron de media unos 10,7 mil millones de USD de ayuda oficial al desarrollo en 2018-19, lo que supuso el 44 % de toda la financiación para el desarrollo relacionada con el clima. La inversión es considerable, pero a los países les sigue costando mantener esta capacidad debido a barreras profundamente arraigadas y a programas que no funcionan lo bastante bien.
El cambio climático afecta a la gobernanza, la economía y la política social, lo que lo hace más difícil de abordar que otros ámbitos del desarrollo. No sabemos exactamente cuándo ni cómo se producirán los impactos climáticos, por lo que debemos fortalecer capacidades sin disponer de información perfecta. Por eso es la capacidad, y no solo la financiación, lo que limita lo que podemos hacer en materia de adaptación.
Cómo se centran ahora en la resiliencia las prioridades de los donantes
Los donantes están cambiando su enfoque con mayor rapidez a medida que los efectos del cambio climático se hacen más evidentes. Las organizaciones de desarrollo saben ahora que, sin una actuación rápida en materia de resiliencia, el PIB mundial podría caer hasta un 10 % de aquí a 2050. Los países en desarrollo podrían sufrir pérdidas económicas aún mayores si no se adaptan.
Esta constatación ha cambiado radicalmente las prioridades. La adaptación ha pasado de ser un tema secundario a ocupar un lugar central en las recientes conferencias sobre adaptación y mitigación del cambio climático. Las instituciones financieras ven la adaptación como gestión de riesgos y, a la vez, como una oportunidad de inversión estratégica.
Las investigaciones muestran que 134 USD invertidos en adaptación pueden generar hasta 1.342 USD en beneficios económicos, sociales y ambientales en diez años. Estos beneficios incluyen infraestructuras protegidas, nuevos empleos, mejor salud y mayor productividad. Por ello, los donantes están conociendo nuevas formas de financiar proyectos, como los «canjes de deuda por resiliencia», en los que los acreedores condonan parte de la deuda si los países adoptan medidas climáticas concretas.
Las personas que menos han contribuido al cambio climático suelen sufrir sus peores efectos. Alrededor del 70 % de las personas desplazadas por conflictos, el 40 % de los refugiados y el 60 % de las personas apátridas viven en países inestables o afectados por conflictos, que son los más castigados por el cambio climático. Esta realidad ha llevado a los donantes a convertir el fortalecimiento de la capacidad de adaptación en su nueva prioridad de desarrollo.
La vulnerabilidad climática de Nepal: un estudio de caso sobre adaptación al clima
Nepal muestra por qué los países en desarrollo necesitan adaptarse al cambio climático desde ya. El país se asienta en el frágil ecosistema del Himalaya, donde los riesgos climáticos amenazan tanto su progreso como la vida de su población.
Panorama de los riesgos climáticos de Nepal: inundaciones, GLOF y sequías
Entre China y la India se encuentra Nepal, un país donde el cambio climático golpea con especial dureza debido a su terreno montañoso. El Índice de Riesgo Climático sitúa a Nepal como el cuarto país más vulnerable al clima del mundo. Los patrones del monzón se han vuelto impredecibles en el país. Algunas zonas reciben el 90 % de su lluvia anual en solo cuatro meses, lo que genera peligrosos ciclos de inundaciones y largos periodos secos.
Los desastres climáticos ya le cuestan a Nepal entre el 1,5 % y el 2 % de su PIB cada año. Los científicos prevén que las temperaturas en Nepal aumenten entre 1,3 y 3,8 °C de aquí a la década de 2060, lo que agravará los riesgos actuales. Si no sabe cómo adaptarse, Nepal podría perder décadas de progreso frente a estas crecientes amenazas climáticas.
Inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares (GLOF)
Las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares (GLOF) son una de las amenazas climáticas propias de Nepal. Con el aumento de las temperaturas, los glaciares del Himalaya se derriten y forman lagos contenidos por diques naturales inestables de roca y hielo. Estos diques pueden romperse y liberar enormes cantidades de agua que provocan inundaciones devastadoras aguas abajo.
Nepal tiene más de 1.500 lagos glaciares, y 21 de ellos plantean riesgos graves. La región del Himalaya ha perdido casi el 40 % de su volumen glaciar desde la Pequeña Edad de Hielo, una pérdida que acelera la formación de lagos peligrosos. Una GLOF en 1985 causó daños por valor de 500 millones de USD y destruyó un nuevo proyecto hidroeléctrico junto con infraestructuras esenciales.
Carencias en los sistemas de alerta temprana y en la preparación local
Nepal se enfrenta a graves riesgos climáticos, pero carece de sistemas de alerta temprana adecuados y de preparación local. Solo el 40 % de las comunidades en riesgo cuenta con sistemas de alerta temprana operativos frente a inundaciones y otros peligros climáticos. El equipo principal y los recursos permanecen en Katmandú, lo que deja vulnerables a las comunidades remotas de montaña.
Los gobiernos locales carecen de personal formado. Solo el 30 % de las unidades de gobierno local cuenta con personal con conocimientos en evaluación de riesgos climáticos o gestión de desastres. Las comunidades necesitan algo más que equipamiento: necesitan personas capaces de operar y mantener estos sistemas.
Lecciones de los programas climáticos financiados por donantes en Nepal
Los programas climáticos financiados por donantes en Nepal nos han dejado valiosas lecciones sobre el desarrollo de capacidades de adaptación, como se observa en el modelo de reducción del riesgo de desastres de Nepal. Los proyectos que combinan infraestructuras físicas con formación local funcionan un 60 % mejor que los centrados únicamente en el equipamiento. Los programas que enseñan ciencia del clima en las escuelas y ofrecen formación técnica logran una mayor implicación de la comunidad.
Hemos aprendido que los proyectos cortos, de 3 a 5 años, no generan capacidades duraderas. Los estudios muestran que los programas de 7 años o más crean mejores capacidades locales de adaptación autosostenibles. Construir una verdadera resiliencia climática lleva tiempo y exige invertir tanto en las personas como en las infraestructuras.
Los pilares de la capacidad de adaptación climática
Fortalecer la capacidad de adaptación climática requiere un enfoque bien estructurado, basado en elementos fundamentales que actúan conjuntamente para construir resiliencia. Estos componentes básicos son los cimientos que permiten a los países responder a los retos climáticos.
1. Planificación y gobernanza basadas en información climática
Un buen sistema de gobernanza climática funciona a varios niveles. Reúne a los gobiernos nacionales y locales, las organizaciones internacionales, las entidades del sector privado y la sociedad civil. Este marco compartido ayuda a fijar metas, crear mecanismos de planificación y establecer los sistemas de seguimiento necesarios para la acción climática. La planificación territorial basada en información climática incorpora los factores climáticos a las decisiones de desarrollo, lo que configura las ciudades y los entornos construidos para reducir su exposición a las amenazas climáticas. Los países con sistemas sólidos de gobernanza de la adaptación muestran una mejor preparación ante los impactos climáticos. A fecha de 2024, 18 de 38 países europeos habían adoptado leyes nacionales sobre el clima que incluyen medidas de adaptación.
2. Recursos humanos cualificados y conocimiento institucional
El desarrollo del capital humano es un motor fundamental de la capacidad de adaptación. Los sectores necesitan conocimientos técnicos en infraestructuras resilientes al clima, agricultura climáticamente inteligente y gestión de recursos para afrontar los retos climáticos. Los estudios muestran que las zonas donde la población tiene más formación y competencias se adaptan mejor, ya que pueden trasladar mano de obra fuera de los sectores vulnerables al cambio climático. La inversión en instituciones de educación y formación técnica y profesional (EFTP) ayuda a conectar la educación con el empleo en ámbitos relacionados con la adaptación.
3. Datos climáticos fiables y evaluaciones de riesgos
Las evaluaciones de riesgos proporcionan a los planificadores los datos que necesitan para adaptarse y detectar vulnerabilidades. Estas evaluaciones resultan más útiles cuando se realizan con regularidad para seguir la evolución de los riesgos climáticos y comprobar la eficacia de las medidas de adaptación. El riesgo climático depende de la exposición a las amenazas, de la vulnerabilidad del sistema y de la capacidad de afrontamiento y adaptación. La investigación basada en datos empíricos sobre la adaptación al cambio climático, la infraestructura de datos y el desarrollo de competencias requieren una inversión continua. Esto ayuda a cubrir las lagunas de información y conduce a una mejor toma de decisiones.
4. Participación y apropiación a nivel comunitario
La participación activa de la comunidad convierte a los receptores pasivos en actores clave de la adaptación climática. El conocimiento local acumulado durante generaciones es una excelente fuente de información sobre los cambios ambientales. Las estrategias tradicionales de afrontamiento a menudo pasan desapercibidas para los expertos externos. La participación comunitaria genera confianza y apropiación. Las personas apoyan y mantienen mejor las medidas de adaptación cuando se sienten parte del proceso. Cuando las comunidades toman decisiones conjuntamente, los resultados de la adaptación son más duraderos y obtienen más apoyo.
5. Herramientas digitales para la adaptación climática y los sistemas de alerta temprana
Los sistemas de alerta temprana (SAT) son herramientas económicas de reducción del riesgo de desastres que protegen vidas, medios de subsistencia y ecosistemas. Los sistemas de alerta temprana multirriesgo (MHEWS), basados en impactos y centrados en las personas, ayudan a prevenir el riesgo de desastres mediante decisiones fundamentadas en la ciencia. Los estudios muestran que una alerta con 24 horas de antelación ante un fenómeno peligroso puede reducir los daños en un 30 %. Un sistema de alerta temprana completo necesita cuatro elementos clave: conocimiento del riesgo, seguimiento y previsión, comunicación y preparación para la respuesta.
Obstáculos para ampliar la capacidad de adaptación en los países en desarrollo
La adaptación climática se enfrenta a grandes obstáculos en los países en desarrollo, aunque ahora se reconozca su importancia. Estos obstáculos restan eficacia a los programas de resiliencia climática, incluso cuando hay fondos disponibles.
Instituciones fragmentadas y coordinación deficiente
Los países necesitan sistemas de gobernanza bien organizados para responder a los retos climáticos. Sin embargo, los esfuerzos de adaptación no funcionan bien con estructuras institucionales dispersas. Distintas jurisdicciones locales, nacionales y regionales comparten responsabilidades superpuestas en la gestión de los riesgos climáticos. Nadie sabe con exactitud quién debe hacer frente a los efectos del clima, porque las responsabilidades están fragmentadas. Incluso Suecia, conocida como líder climático, carece de una orientación clara sobre qué municipios, regiones y organismos públicos deben encargarse de la adaptación. Las organizaciones que no se coordinan adecuadamente y la escasa colaboración entre sectores crean enormes obstáculos para la planificación a largo plazo.
Ciclos de proyecto a corto plazo frente a necesidades a largo plazo
La mayor parte de la financiación para la adaptación se basa en ciclos de proyecto breves, de 3 a 5 años, que no se ajustan a la naturaleza a largo plazo del cambio climático. Este desfase temporal dificulta la creación de capacidades de adaptación duraderas. Los ciclos políticos, centrados en logros rápidos en lugar de en la resiliencia a largo plazo, empeoran la situación. El proceso de los PNA intenta corregirlo ayudando a los países a planificar con antelación e identificar las necesidades de adaptación a medio y largo plazo.
Acceso limitado a la financiación climática y a la tecnología
Los países en desarrollo necesitan urgentemente financiación para la adaptación, pero les cuesta obtenerla. El déficit anual de financiación se sitúa entre 194 y 366 mil millones de USD. Los países más vulnerables al clima reciben mucho menos dinero del que deberían: solo el 11 % de la financiación para la adaptación destinada a África en 2022 fue a parar a los 10 países más vulnerables. El proceso para obtener fondos es lento, implica trámites complejos, exige muchos recursos y funciona proyecto por proyecto.
Inversión insuficiente en competencias y sistemas locales
Los grupos locales a menudo carecen de capacidad para aplicar medidas de adaptación climática. Muchos países en desarrollo tienen sistemas de alerta temprana débiles y no comprenden plenamente los riesgos climáticos. Las empresas emergentes de tecnología para la adaptación recibieron solo el 7,5 % de la financiación mundial de tecnología climática en 2019-2020. Los programas de formación de expertos climáticos capaces de mantener los sistemas de adaptación a lo largo del tiempo reciben muy poco dinero.
Cómo fortalecer la capacidad de adaptación para una resiliencia a largo plazo
El éxito de la adaptación climática depende de desarrollar capacidades y sistemas locales duraderos. Estas capacidades ofrecen vías prácticas para construir resiliencia.
Para ayudar a gobiernos e instituciones a desarrollar estas capacidades, consulte nuestros próximos programas de formación centrados en la adaptación climática, la reducción del riesgo de desastres y el desarrollo sostenible.
Invertir en formación local y educación técnica
El programa conjunto de formación especializada en Nepal, en el marco de la iniciativa del PNUD y la FAO Ampliación de la Ambición Climática en el Uso de la Tierra y la Agricultura, muestra el fortalecimiento selectivo de capacidades en acción. A través de este programa, los profesionales agrícolas adquieren las competencias que necesitan para una agricultura resiliente al clima. Seis módulos básicos cubren las lagunas de conocimiento y enseñan los impactos climáticos junto con estrategias de adaptación inclusivas en materia de género.
Integración del clima en los planes nacionales de desarrollo
La planificación del desarrollo necesita integrar consideraciones climáticas para construir una resiliencia duradera. Este enfoque reduce la vulnerabilidad y evita decisiones de adaptación inadecuadas. El Plan de Acción Nacional sobre el Cambio Climático de Kenia muestra cómo las prioridades climáticas pueden alinearse perfectamente con los objetivos nacionales de desarrollo.
Mejora de los sistemas de datos y de la infraestructura de alerta temprana
Los sistemas de alerta temprana multirriesgo figuran entre las medidas de adaptación más rentables, porque salvan vidas y reducen las pérdidas. Basta una alerta con 24 horas de antelación para reducir en un 30 % los daños causados por fenómenos meteorológicos. Estos sistemas requieren inversión a lo largo de toda la cadena de servicios climáticos, desde el refuerzo de las instituciones hasta la preparación de las comunidades.
Promover modelos de adaptación inclusivos y liderados a nivel local
Las comunidades deberían controlar sus decisiones de adaptación. Los Principios para la Adaptación Liderada Localmente propugnan que las decisiones se tomen en el nivel adecuado más bajo posible. Los mejores modelos garantizan que los actores locales reciban financiación y orienten la evaluación de necesidades y la distribución de los recursos.
Aprovechar la cooperación Sur-Sur y el aprendizaje entre pares
Los intercambios entre pares funcionan bien para la adaptación climática porque se centran en experiencias reales. La Red Global del PNA ha conectado a más de 600 personas de más de 70 países que comparten estrategias de adaptación. Este método reconoce que son los profesionales sobre el terreno quienes tienen la experiencia más pertinente sobre los retos de la aplicación.
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